En la región de Stuttgart me he encontrado con bastantes pasos subterráneos, especialmente en estaciones de trenes, que tienen murales pintados con técnicas de grafiti. Son legales, encargados a artistas, a veces también con la colaboración de ciudadanos anónimos. Se agradece algo de arte y color en túneles tan oscuros.
En una de las estaciones de S-Bahn pinté por primera vez con aerosoles. La actividad de grafiti estaba financiada por el ayuntamiento del pueblo y abierta a todos los que quisieran participar, entre los que se encontraban muchos niños. Incluso el alcalde tuvo su oportunidad. Como tenían que ser motivos subacuáticos, para mi trocito de pared me decidí por un kelpie (caballo acuático de la mitología escocesa).

Lamentablemente, el estado actual difiere de la fotografía. Espontáneos del grafiti cubrieron con sus sprays la mayoría de nuestras pinturas.
Para el que quiera probar por sí mismo, existen zonas legales (o alegales en su defecto). Son los llamados «Halls of Fame» (aunque supongo que «Wall of Fame» también sirve). Una vez estuve con dos conocidos en uno cerca de la estación de Bad Cannstatt (en Stuttgart). Uno de ellos traía aerosoles de diferentes colores para los tres. Bajo la mirada de peatones de todas las edades (muchos dispuestos a comentar las obras de arte), varias personas pintaban repartidas por el hall. Hasta había un grupo de oficinistas haciendo un curso de grafiti para fortalecer el team building. Ellos usaban una pared entera; yo me «apropié» de una columna.

Lo desaconsejo a aquellos que no toleren que sus pinturas tienen fecha de caducidad, la verdad es que puede romper el corazón. Arte efímero en estado puro. En mi caso, me contaron que mi dibujo en el hall ya había desaparecido dos días después.