Hoy por fin iban a matar al árbol. Era el último, el que aferraba con sus raíces los venenos del pasado.

Todos los supervivientes se reunieron en torno al demonio de ramas y hojas para celebrar su muerte, hachazo tras hachazo. Pronto comenzaría un nuevo futuro, uno que todos ansiaban, que acabaría con el hambre y la sed, con las miserias en general.

Cuando cayó el último trozo de madera, el suelo comenzó a temblar. Cada vez con más fuerza. El futuro había llegado. Ya no sufrirían más, sepultados en la tierra.

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